Nueva Escuela Mexicana.
Estrategias De Innovación y Cambio En La Política Educativa
El nuevo rumbo que se ha pretendido dar a la escuela mexicana en los últimos años ha dejado mucho que desear, se ha venido observamos una política educativa falta de verdaderos pilares que sustenten el desarrollo económico, político y social del pueblo mexicano, al que pretenden involucrarnos y que de un modo repentino hemos incursionado por iniciativa del propio gobierno con tendencias neoliberalitas, y por las mismas presiones que los organismos internacionales han impuesto a nuestro país como requisito para poder incursionar en los países desarrollados, desafortunadamente nos hemos visto envueltos en economías de mercado que no nos han sacado de ningún apuro y que si ha marcado una brecha suficientemente marcada entre pobres y ricos,
La política nacional ha emprendido acciones ha desaparecer esta brecha, tales como lograr la justicia y la equidad, impulsar la gestión institucional del sistema, las cuales no han sido suficientes para lograr trasformarlo, o por lo menos a la fecha no ha alcanzado a abatir, tal pareciera que estos no empatan con lo verdaderamente realizado en el campo de acción, debe de establecerse una verdadera vinculación entre lo que se realiza y lo que se proyecta, establecer objetivos y políticas coherentes con la cruda realidad de quien menos tiene, no se puede buscar calidad educativa cuando no existe calidad de vida.
Es cierto que la política social ha implementado un sin fin de programas tendientes a resolver este problema, más no han sido suficientes y adecuados, el verdadero problema no se ha atacado de raíz, y esto se refleja en los logros educativos que no son los que se esperan, el verdadero problema desde mi punto muy particular se encuentra enmarcado dentro del mismo Artículo Tercero Constitucional, y me refiero a lo que expresa referente a que la educación debe ser laica gratuita y obligatoria, y es a esta última palabra a la que me refiero, no puede ser obligatoria, cuando no existe ningún organismo o dependencia que verdaderamente le de seguimiento y aplique la obligatoriedad de manera eficiente, así mismo, se debe establecer un programa de atención a las clases más desprotegidas que alienten tanto a niños, jóvenes, padres de familia y docentes a que se involucren de manera directa en el proceso educativo, y cuando esto ocurra estaremos en posibilidades de poder afirmar que iniciará a surgir una nueva escuela mexicana.
Establecer una nueva escuela mexicana no es fácil, más no imposible, para iniciar a hacerlo se debe de explotar las potencialidades que tanto los gobiernos federal, estatal y municipal son capaces de inyectar y de operar desde el punto que a cada quien le concierne, establecer una educación basada en principios y valores, valores tan ausentes en las conductas observables de los alumnos, capaz de promover la democracia con el apego en la justicia con instituciones sólidas y legitimas, con propuestas de mejora para todos y no sólo para unos cuantos, y sobre todo creíbles.
La nueva escuela mexicana que se pretende construir, debe estar enfocada a abatir el rezago educativo existente en nuestro país, que forme ciudadanos responsables y concientes de las necesidades de desarrollo que requiere nuestra nación, y sobre todo alcanzar la calidad educativa tan buscada, entendida esta como la de encontrar la satisfacción de las necesidades apremiantes, en cuanto a calidad de vida y desarrollo sustentable de nuestro país, sin tener que atentar contra la misma naturaleza e integridad humana.
El logro de vincular todas las acciones encaminadas a resolver la problemática educativa, nos dará la pauta de progreso, con políticas de estado, no de partido, con estrategias bien definidas dentro de las aulas, y con una verdadera reforma educativa basada en la preparación de sus docentes y acorde a las necesidades del país y de su desarrollo, y sobre todo con una transparencia que no deje la menor dudad de su funcionalidad, mediante una rendición de cuentas en tiempo y forma, con un plan de educación bien estructurado que contemple lo que le hace falta y requiere el país, donde los próximos profesionistas encuentren suficientes fuentes de empleo acordes a su preparación, y que controle la oferta y la demanda de profesiones, un plan de acción que contemple el desarrollo sustentable del país.
martes, 21 de agosto de 2007
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