En un estudio previo sobre las consecuencias del TLC en educación (Safa y Nivón 1993), se puede señalar dos riesgos que pesan sobre la educación superior en México. El primero se deriva de las asimetrías y debilidades del sistema de educación superior tanto internas como con relación al sistema estadounidense o de Canadá. El segundo consistía en que bajo el rubro “servicios” del TLC se colaran intereses ajenos al desarrollo de la educación superior en México.
Diez años después estos temores se manifiestan claramente. Se pueden considerar cuatro modalidades de intercambio educativo comercial (Hirtt, 2000). La primera y más importante es el consumo directo en el extranjero, mismo que la Organización Mundial de Comercio considera un “bien de exportación”. El monto actual de este comercio asciende en el mundo a 27 mil millones de dólares de los que los Estados Unidos administran la cuarta parte (idem). México participa de este mercado muy activamente: durante el segundo lustro de los años noventa mantuvo, a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, un promedio de 3616 becarios en el extranjero, para los cuales dedicó en 1998, último dato disponible, el 21.3% de su presupuesto total.
Otra modalidad con varios años de desarrollarse en México, es “la presencia comercial” de instituciones extranjeras localizadas en el territorio nacional. Los colegios para las comunidades extranjeras de gran movilidad fueron las primeras expresiones de esta experiencia. El Liceo Francés, el Colegio Alemán, el Colegio Americano otorgaban a sus alumnos la acreditación mexicana y el bachillerato de algún país extranjero. A nivel Universitario esta experiencia la inició la Universidad de las Américas con el mismo sistema de acreditación simultánea.
La tercera experiencia, de gran crecimiento en la actualidad, es el suministro de servicios a través de discos compactos, Internet y educación a distancia. Existen varios ejemplos en este sentido, que se combinan con la acreditación compartida de los grados entre instituciones mexicanas y extranjeras, por ejemplo, un posgrado en filosofía otorgado entre la Universidad Autónoma Metropolitana de México y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España. La clave de esta modalidad es la flexibilización de las normativas nacionales para aceptar la acreditación obtenida de este modo. La última modalidad consiste en la presencia física de profesorado extranjero, para el que comúnmente se solicita la supresión de los obstáculos de migración y trabajo.
Aunque formalmente el TLC no contenía acuerdos de contenido cultural o educativo, es claro que un proceso de integración de esta naturaleza iba a imponer acuerdos en prácticamente todas las áreas de la vida social. A partir de 1994, se comenzó a plantear la necesidad de formalizar un acuerdo semejante al acuerdo comercial pero relativo a los campos de la cultura, la educación, y la integración académica. Sin embargo han sido universidades privadas las que han avanzado más en esa materia y es aquí en donde se corren los riesgos más notables. Voy a señalar algunos ejemplos:
· La Pacific Western University, con sede en Hawai, es una universidad especializada en educación no presencial o a distancia. Actualmente tiene oficinas en Argentina, México, Malasia y otros países. En México dos “concesionarios” ofrecen el servicio a través de internet. En realidad la Pacific Western University no imparte cursos, ni siquiera con programas de estudio, sino fabrica uno ad hoc para a cada alumno de acuerdo a su experiencia profesional. La calidad académica de esta universidad es dudosa. En la información que ella misma proporciona a través de la red dice: “La Universidad Occidental "Pacífica está incorporada en el estado de Hawaii y confierelos grados de Maestría y Doctorado a estudiantes que han reunido los requisitos de la graduación de la Universidad. La universidad no es acreditada por agencia o asociación reconocida por el comisionado de educación de los Estados Unidos.
· Este mismo camino lo están siguiendo otras universidades. La Atlantic International University ofrece diplomas de grado y posgrado certificados por el estado de Florida a través de la revalidación de la experiencia académica y profesional.
· Una versión diferente es el caso de la Sylvan International Universities. consorcio fundado en 1999 y que ha comprado la Universidad del Valle de México, una universidad privada de más de 40 años de existencia y en la actualidad tiene 14 campus y 25 mil alumnos. También se ha hecho con Universidad de las Américas de Chile, Les Roches Hotel Managament School de Swuitzerland y la Universidad Europea de Madrid. En total suman 50 mil alumnos y el conjunto constituye la Red Global de Universidades, la cual trata de ofrecer una educación reconocible de denominan Sello Sylvan: “Esto combina relevancia, calidad satisfacción y la aplicación de tecnología innovadora para ofrecer a los estudiantes una rica y conocida experiencia de aprendizaje. El acercamiento incluye un énfasis adelante: La Habilidad del Inglés-idioma, Tecnología de Información y Planes de estudios Internacionalmente Reconocidos. Aunque este último ejemplo no puede ser sospechoso de fraude académico, si muestra la tendencia mundial a ver la educación como un servicio con características estandarizadas que poco a poco dejan de responder a las condiciones sociales locales.
El sistema de educación superior público está resintiendo la presión generada por este nuevo modelo educativo. Por una parte, al acreditar habilidades profesionales, programas como éstos ofrecen el atractivo de vender una calificación académica amparada por un diploma de una institución de los Estados Unidos, sin necesidad de traslados ni de obligar al estudiante a llevar un programa presencial. Adicionalmente, profesores de alto nivel al servicio de la educación pública, pero con salarios insuficientes, pueden emigrar hacia estos sistemas mejor remunerados y aparentemente más prestigiosos.
El problema no se resuelve oponiéndose a la implantación de estos sistemas. De hecho, tanto el Tratado de Libre Comercio que vincula a México con Canadá y los Estados Unidos en el aspecto comercial, como el GATT, contienen la disposición de eliminar los obstáculos al libre desempeño de las empresas educativas externas en territorio nacional. El resultado está siendo una mayor influencia canadiense y principalmente norteamericana pues las empresas de los países socios reciben trato de conacionales. En el terreno de la prestación de servicios educativos las empresas de estos países aspiran a que se eliminen los impedimentos legales a la libre acción privada sobre todo en educación superior. En los hechos los convenios de servicios pueden llegar a la eliminación de cualquier obstáculo hasta llegar a la uniformidad global en materia educativa. No es imposible en el corto plazo que se constituya un sector educativo supranacional, conformado por profesores especialistas y por alumnos vinculados al sector trasnacional que carezcan de referentes de identidad propios en materia de educación y servicio social.
Aunque muchos sectores interesados en el desarrollo de un sistema nacional comprometido con las necesidades del país opinan que las autoridades mexicanas deben oponerse al desarrollo de estas experiencias, poco se logrará con esta postura. Más bien ha sucedido que los organismos responsables de la política de educación superior han tendido a imitar estas prácticas bajo el lineamiento de una mayor vinculación con la industria y el mercado laboral, acercándonos en los hechos al modelo americano.
Las políticas del Banco Mundial son otro instrumento de definición extranacional de las políticas educativas. Los últimos lineamientos en esta materia ponen énfasis excesivo en el desarrollo de tecnología educativa más que en la capacitación del personal docente. La apuesta es que la educación a distancia, basada en la televisión y las nuevas tecnologías, será la clave para la superación del déficit en esta materia. Un ejemplo interesante es el sistema de Telesecundaria en México el cual tiene una matrícula de 1.07 millones, equivalente al 20% de la matrícula total del nivel secundaria en el país. El sistema tiene una tasa de crecimiento más alta que el sistema tradicional. En la década de los noventa la matricula nacional a nivel secundaria creció 25.6%, mientras la de las telesecundarias lo hizo 73%. En la actualidad cuenta con 14,704 planteles y 46156 profesores. Lo más interesante de ese sistema es sostenerse en tecnología satelital, por lo que su influencia alcanza al área centroamericana, donde cuenta con 500 planteles afiliados en las áreas rurales con un total de 23,400 alumnos.
Otro efecto de la globalización en materia educativa es la gran influencia de las redes informáticas en la docencia y la investigación. En la actualidad es posible consultar los programas detallados de cualquier asignatura de educación superior a través de la red. Esta facilidad puede ser un apoyo importante para el docente y el alumno pero tiene el riesgo de su unilateralidad. Al dominar la información en la red, el sistema docente impone modelos que pueden derivar en una homogeneidad no deseable y en falta de interactividad entre todos los interesados en el modelo educativo. De este modo, la aparente democratización académica significa en los hechos capacidad de dominio para quien produce y maneja la información.
Una influencia última de la globalización en el desarrollo de la educación superior es la extensión del paradigma consistente en apreciar en ella sólo un factor de capital y no un instrumento de igualación social. Si la importancia de la educación superior es obsequiar a quienes la reciben un valor que van a realizar a futuro, entonces la educación se convierte en un servicio que básicamente debe ser financiado por los interesados en recibirla. Esta doctrina está influyendo las políticas públicas en materia de educación superior al tender a despojar a la educación universitaria de su sentido democrático para dejarla como un simple instrumento de compraventa.
Es innegable que las posibilidades de abstraernos de las influencias de la globalización en éste como en otros campos de la vida social supondrían volver a comunidades autárquicas y aisladas. La historia de la globalización pudo eventualmente haberse pensado, de acuerdo con Gurvitch, como un proceso de “integración, en un macrocosmo, de agrupaciones particulares o microcosmo de formas de sociabilidad en equilibrio móvil, equilibrio en el que las fuerzas centrípetas, predominan sobre las fuerzas centrífugas, sin embargo, luego de la caída del socialismo y con la victoria de uno de los bloques que enfrentaron al mundo, la globalización debe ser considerada como el desarrollo de un proceso de dominación basado en la imposición de políticas económicas de libre mercado y en la extensión de modelos culturales de masas emitidos desde pocos núcleos internacionales.
La globalización económica es entonces un modelo que frena el proceso de construcción de una ciudadanía universal reduciendo el papel de los habitantes del planeta a meros consumidores. Su gran riesgo es que al debilitarse lo público, los grandes organismos trasnacionales han asumido actitudes paraestatales. Son ellos los que dictan normas ecológicas o criterios de calidad que traspasan los límites de los estados tradicionales.
Las políticas culturales de México se ven enfrentadas a la urgencia de reivindicar la esfera pública sobre los intereses privados. El sector del cine, por ejemplo, se rige bajo la Ley Federal de Cinematografía, reformada en enero de 1999. Aunque el reglamento con el que se aplicará de la ley ya está aprobado por las cámaras, a la fecha sigue sin expedirse por parte de la Presidencia de la República. En la prensa trascendieron los puntos que por falta de acuerdo impiden la aprobación del ordenamiento legal: el doblaje, el 10% de tiempo de pantalla para el cine mexicano, la garantía de estreno (artículo 19), así como el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine. Tal vez el reto más imponente que enfrentan en la actualidad las políticas culturales en época de integración multinacional sea el de mantener su aliento democrático en medio de un clima de grosero consumismo. La reivindicación de lo público supone a la vez el apoyo a la construcción de la ciudadanía activa y participativa. Los acuerdos comerciales han privilegiado al consumidor sobre el ciudadano. Es el momento de hacer de los procesos de globalización apoyos a la reivindicación de los principios de igualdad y reconocimiento que supone democracia moderna.
En conclusión, el terreno del desarrollo educativo, los resultados de la liberalización son realmente significativos.
Después de 10 años del TLC, la educación mexicana sigue arrastrando sus carencias tradicionales en cuanto a cobertura, calidad, descentralización, deserción escolar, etc. Se advierten, por el contrario, especialmente en la educación superior, un estancamiento de los recursos públicos destinados a esta un deterioro del promedio de la calidad educativa debido principalmente a la oferta incontrolada de titulaciones al paso, una cierta tendencia a la “industrialización” (privatizacón) del servicio educativo, una menor atención de las necesidades del entorno local tanto en la formación de profesionales como en priorización de temas de investigación, un menor interés por incorporar los saberes de la propia cultura o de culturas afines, y, finalmente pero no en último lugar, un descuido por parte de los centros de educación superior de su tradicional condición de instituciones de referencia del conocimiento y de espacios de encuentro entre corrientes del pensamiento y de exploración científica y tecnológica.
Hay que decir, no obstante, que no todo es negativo en este nuevo escenario en gestación.
La inversión en educación gana en racionalización, la oferta educativa se vuelve funcional a las necesidades de la demanda laboral, se difunde la cultura de la calidad y ésta se mide en estándares internacionales, mejora la relación entre el mundo educativo y el de la producción, aumenta, se diversifica, flexibiliza y descentraliza la oferta educativa, etc.
Bibliografía:
BRUNNER, José Joaquín (1992) América Latina: cultura y modernidad, México, Grijalbo, CNCA,
GARCÍA CANCLINI, Néstor, ed. (1987) Políticas culturales en América Latina, México, Grijalbo.
MATTELART Armand (2000) Historia de la utopía planetaria. De la ciudad profética a la sociedad global, Barcelona, Paidós.
MATO, Daniel (2001) “Complejos Transnacionales de Producción Cultural: Actores Globales, Organizaciones Indígenas y Profesionales Intermediarios en la Producción Social de Representaciones de Identidades” Coloquio Internacional “Cultura Popular en el siglo XXI” Cátedra Ernesto de Martino, Departamento de Antropología, UAM-I, México DF, 9 al 11 de octubre.
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